¿San Froilán o Santa Morcilla?

“Yo las canto, yo las miro
pues son ellas
la gloria de Don Ramiro,
Tributo de Cien Doncellas”

Y así nos habíamos quedado, hablando de las cantaderas, de los pendones, de la batalla de Clavijo y del foro u oferta, con algunas imprecisiones, según nos cuentan los lectores más fieles, ya que la tradición era celebrarlo el 15 de Agosto y no el domingo antes a San Froilán, pero aunque los tiempos cambien no lo hacen las delicias gastronómicas del otoño en León.

Por fin llegó San Froilán. La gente de León está de romería en la Virgen del Camino, un lugar que pasó de ermita a santuario, que la celebra por todo lo alto. Antes, en fotografias de blanco y negro: “anovenarias y romeras”, hoy con niños que hacen cola con sus padres y abuelos esperando tocar las narices al patrón de León.

Carro decorado para ir de romería

Con la festividad vuelven las tradiciones. Hasta la mitad del siglo pasado, al grito de ¡carro a la Virgen! los habitantes de los pueblos y pueblines próximos a La Virgen, tenían por costumbre dirigirse, el día de San Froilán, al Santuario de la Virgen del Camino en carros de ruedas que chirriaban llevando con ellos sus pertrechos para la ocasión junto con las viandas para pasar el día: el vino, la hogaza de pan, … todo menos el chorizo y la morcilla de los tripicalleros de León (los de Montejos y Valverde tenían la mejor fama), que cocidos y cocidas en grandes calderas de cobre, los pícaros de entonces vendían en el lugar a los paisanos y familias después de haber hecho práctica de su fervor a la Virgen, que no a San Froilán: rezadas las avemarías, “besado el manto” y comprado los “perdones” para los que no habían podido acudir.

Pero parémonos en la Morcilla, la auténtica protagonista de estas fechas. Lo primero que tiene que aclararse es que no lleva arroz, lo segundo que no la inventó Paco el de la Bicha, si acaso él es uno de los beneficiarios de lo que gente como Hermógenes y Teresa, Natalio, o José y otros grandes artesanos “morcilleros” del León del siglo XX, trajinaron en sus cabezas y en sus ollas para, dando una vuelta a la receta de la abuela, cumplir la premisa de: “La morcilla de León, sabrosa, picante y sosa”, y así convertirla en un manjar para gente con paladar gourmet. Pásmense, ¡puro mondongo y sofocón!, hecho con sangre, cebolla y el proceso del mondonguero o el arte de “entripar sangre”, Trapiello dixit.

Morcilla, auténtica protagonista el dia de San Froilán

Cocida, brillante, apenas abierta por los dos lados de la tripa o preparada sobre una plancha para, caliente, untarla en el pan. Esa es la que se come en San Froilan, se ha comido siempre y es la que queremos legar a nuestros benjamines como herencia gastronómica.

¡Feliz día!

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